¿QUÉ FUE DE PEDRO RUY-BLAS?


En Septiembre de 1969, “A los que hirió el amor” se había convertido en número 1 de ventas en toda España y así permaneció durante varias semanas.
Aquel disco tuvo un largo recorrido y estuvo vendiéndose muy bien durante varios meses, de modo que mi productor discográfico, Alain Milhaud que por aquel entonces era el poderoso rey Midas de la música en España, exprimió al máximo aquella circunstancia y se tomó con mucha calma acometer la producción de mi segundo disco que pronto comenzó a ser muy esperado por el público.
De repente, ya como Ruy-Blas, me había convertido en un cantante muy popular y mis apariciones en TVE eran numerosas. 
“A los que hirió el amor” fue una canción  impactante, con todos los ingredientes para ser un gran éxito, pues gustaba a todo tipo de público, de izquierdas, de derechas, hombres, mujeres de norte a sur, de este a oeste, jóvenes y mayores, en un país en el que aún nos encontrábamos ante el nacimiento de la música pop, en el que la industria de la música aún era incipiente, pero en el que el éxito se conseguía de un modo muy genuino, pues por entonces los profesionales de radio, prensa y televisión, escogían para exponer al público los discos y los artistas de su gusto, libremente, sin la presión que se creó pocos años después de las radio-formulas y la rentabilidad de los discos a radiar, de manera que entre operadores de la cultura y público se establecía una relación muy auténtica, muy sincera.

CANCIÓN 71

En 1971, TVE ideó una especie de festival-concurso al que acudíamos todos los artistas de gran éxito en España por aquel entonces que se llamaría “Canción 71”. En él, con el pretexto de concursar e ir pasando eliminatorias gracias a los votos que los fans enviaban a sus artistas favoritos a través de una revista del corazón de gran tirada en aquellos años, cantantes de primera línea presentaban sus nuevos discos y así podían promocionarlos, sin importarles ser o no el ganador de aquel certamen, ya que en el ambiente profesional, se sabía de antemano quién sería el cantante victorioso. 

El festival se llevaba a cabo en directo desde el Palacio de Exposiciones y Congresos en el Paseo de la Castellana de Madrid, y todos los cantantes actuábamos acompañados de una gran orquesta y coros, y todas las compañías discográficas presentaban sus lanzamientos de mil amores.

En la primera “eliminatoria” interpreté “A los que hirió el amor” y como consecuencia lógica del gran éxito del tema en los anteriores meses, la revista encargada de recibir los votos de los telespectadores recibió un aluvión a mi favor. Por lo tanto, un par de semanas después debía volver a “concursar”.
Alain Milhaud, había estado esperando esa ocasión para presentar el nuevo single que habíamos grabado algún tiempo antes y que se trataba de un tema titulado “Mi voz es amor”. Una canción de corte Gospel, que en inglés se titulaba. “I am the preacher” (Yo soy el predicador). Milhaud había reunido de nuevo a los artífices del gran éxito de A los que hirió el amor, en el que tenían una labor muy importante Paco de La Fuente, gran periodista, relaciones públicas y jefe de promoción de la compañía de discos de Milhaud, artífices de grandes impactos como Los Bravos, Los Canarios y Los Pop-Tops y el adaptador y letrista Gustavo Bueno, con quién colaboré en la adaptación al castellano de algunas canciones bajo el seudónimo de Gefingal. Aquellos eran tiempos en los que la “canción protesta”, estaba en su máximo apogeo, pero casi siempre llevada a cabo por cantautores. Normalmente ese tipo de letras, en las que se disimulaba la intención, en dónde las metáforas podían esconder secretas intenciones, no se aplicaban en el ámbito de la música pop, en la voz de un cantante solista al uso.

UN DISCO MUY ESPERADO
 Llegó el día del estreno de mi nuevo single. El programa se emitía en directo a eso de las nueve de la noche y no mucho antes, se habían llevado a cabo los ensayos con la gran orquesta y todo estaba funcionando a las mil maravillas. Al poco rato de acabar mi ensayo, cuando ya no faltaba mucho para comenzar a televisarse en directo el festival, yo me encontraba al pié del escenario, junto a las personas antes citadas del equipo de Milhaud y a él mismo. Saliendo de la oscuridad desde el fondo del teatro vi llegar hasta nosotros, muy deprisa, con el gesto desencajado, despavorido, a Enrique García de las Casas que era el encargado de la realización del programa quién con voz temblorosa nos dijo que acababa de recibir en su despacho una circular del Ministerio del Interior en el que se ordenaba la radiación y difusión de mi nuevo disco. Vamos que estaba prohibidísimo. 
Por aquel entonces, todos los meses, las emisoras de radio y televisión recibían una circular en la que se señalaban aquellos temas que por algún motivo, y de muy diversa índole, eran censurados.
En esta ocasión y repentinamente, se enviaba la circular a todas las emisoras de radio y tv del país, señalando exclusivamente una canción : “Mi voz es amor” interpretada por Pedro Ruy-Blas. Creo recordar que de súbito me vi solo frente a García de las Casas, y que el resto del equipo, Milhaud incluido habían hecho mutis casi de puntillas, dejándome solo. Yo, como muchachote valiente, tal vez de un modo inconsciente y temerario, le dije al realizador, que ya no podía cambiar el tema que había ensayado con los músicos, que ni siquiera estaban disponibles las partituras para la orquesta de ningún otro tema, lo cual era cierto, y que lo cantaría bajo mi responsabilidad, a lo que García de las Casas acabó cediendo, tal vez por las dificultades técnicas y de tiempo que suponía para el programa y antes que eliminarme de antemano, accedió a que lo hiciera. Creo recordar las gotas de sudor frío perlándo su frente. Imagino que debió decir que no había ido por su despacho en toda la tarde y por eso no se había enterado. En cualquier caso, se lo agradecí y sigo haciéndolo. Esa noche, a pesar de todo, canté “Mi voz es amor”. Fui eliminado del “concurso”. 
Aún tengo en mi archivo un telegrama que recibí al día siguiente de Jose María de Juana y Camilo Sesto que también concursaba, en el que se lee: Pedro, pese a quien pese, eres magnífico.
Desde entonces dejé de aparecer en TVE durante tres años o cuatro. Yo decidí dar un cambio inesperado a mi carrera en la música.
El gran público no se enteró. 
Solo se preguntaban y siguen preguntándose de vez en cuando: ¿Que habrá sido de Pedro Ruy-Blas después de A los que hirió el amor?

De ahí en adelante, son muchos los porqués y otras las historias.

¿QUÉ FUE DE PEDRO RUY-BLAS?

En Septiembre de 1969, “A los que hirió el amor” se había convertido en número 1 de ventas en toda España y así permaneció durante varias semanas.

Aquel disco tuvo un largo recorrido y estuvo vendiéndose muy bien durante varios meses, de modo que mi productor discográfico, Alain Milhaud que por aquel entonces era el poderoso rey Midas de la música en España, exprimió al máximo aquella circunstancia y se tomó con mucha calma acometer la producción de mi segundo disco que pronto comenzó a ser muy esperado por el público.

De repente, ya como Ruy-Blas, me había convertido en un cantante muy popular y mis apariciones en TVE eran numerosas. 

“A los que hirió el amor” fue una canción  impactante, con todos los ingredientes para ser un gran éxito, pues gustaba a todo tipo de público, de izquierdas, de derechas, hombres, mujeres de norte a sur, de este a oeste, jóvenes y mayores, en un país en el que aún nos encontrábamos ante el nacimiento de la música pop, en el que la industria de la música aún era incipiente, pero en el que el éxito se conseguía de un modo muy genuino, pues por entonces los profesionales de radio, prensa y televisión, escogían para exponer al público los discos y los artistas de su gusto, libremente, sin la presión que se creó pocos años después de las radio-formulas y la rentabilidad de los discos a radiar, de manera que entre operadores de la cultura y público se establecía una relación muy auténtica, muy sincera.


CANCIÓN 71

En 1971, TVE ideó una especie de festival-concurso al que acudíamos todos los artistas de gran éxito en España por aquel entonces que se llamaría “Canción 71”. En él, con el pretexto de concursar e ir pasando eliminatorias gracias a los votos que los fans enviaban a sus artistas favoritos a través de una revista del corazón de gran tirada en aquellos años, cantantes de primera línea presentaban sus nuevos discos y así podían promocionarlos, sin importarles ser o no el ganador de aquel certamen, ya que en el ambiente profesional, se sabía de antemano quién sería el cantante victorioso. 

El festival se llevaba a cabo en directo desde el Palacio de Exposiciones y Congresos en el Paseo de la Castellana de Madrid, y todos los cantantes actuábamos acompañados de una gran orquesta y coros, y todas las compañías discográficas presentaban sus lanzamientos de mil amores.

En la primera “eliminatoria” interpreté “A los que hirió el amor” y como consecuencia lógica del gran éxito del tema en los anteriores meses, la revista encargada de recibir los votos de los telespectadores recibió un aluvión a mi favor. Por lo tanto, un par de semanas después debía volver a “concursar”.

Alain Milhaud, había estado esperando esa ocasión para presentar el nuevo single que habíamos grabado algún tiempo antes y que se trataba de un tema titulado “Mi voz es amor”. Una canción de corte Gospel, que en inglés se titulaba. “I am the preacher” (Yo soy el predicador).
Milhaud había reunido de nuevo a los artífices del gran éxito de A los que hirió el amor, en el que tenían una labor muy importante Paco de La Fuente, gran periodista, relaciones públicas y jefe de promoción de la compañía de discos de Milhaud, artífices de grandes impactos como Los Bravos, Los Canarios y Los Pop-Tops y el adaptador y letrista Gustavo Bueno, con quién colaboré en la adaptación al castellano de algunas canciones bajo el seudónimo de Gefingal.
Aquellos eran tiempos en los que la “canción protesta”, estaba en su máximo apogeo, pero casi siempre llevada a cabo por cantautores. Normalmente ese tipo de letras, en las que se disimulaba la intención, en dónde las metáforas podían esconder secretas intenciones, no se aplicaban en el ámbito de la música pop, en la voz de un cantante solista al uso.


UN DISCO MUY ESPERADO


Llegó el día del estreno de mi nuevo single.
El programa se emitía en directo a eso de las nueve de la noche y no mucho antes, se habían llevado a cabo los ensayos con la gran orquesta y todo estaba funcionando a las mil maravillas.
Al poco rato de acabar mi ensayo, cuando ya no faltaba mucho para comenzar a televisarse en directo el festival, yo me encontraba al pié del escenario, junto a las personas antes citadas del equipo de Milhaud y a él mismo.
Saliendo de la oscuridad desde el fondo del teatro vi llegar hasta nosotros, muy deprisa, con el gesto desencajado, despavorido, a Enrique García de las Casas que era el encargado de la realización del programa quién con voz temblorosa nos dijo que acababa de recibir en su despacho una circular del Ministerio del Interior en el que se ordenaba la radiación y difusión de mi nuevo disco. Vamos que estaba prohibidísimo. 

Por aquel entonces, todos los meses, las emisoras de radio y televisión recibían una circular en la que se señalaban aquellos temas que por algún motivo, y de muy diversa índole, eran censurados.

En esta ocasión y repentinamente, se enviaba la circular a todas las emisoras de radio y tv del país, señalando exclusivamente una canción : “Mi voz es amor” interpretada por Pedro Ruy-Blas.
Creo recordar que de súbito me vi solo frente a García de las Casas, y que el resto del equipo, Milhaud incluido habían hecho mutis casi de puntillas, dejándome solo.
Yo, como muchachote valiente, tal vez de un modo inconsciente y temerario, le dije al realizador, que ya no podía cambiar el tema que había ensayado con los músicos, que ni siquiera estaban disponibles las partituras para la orquesta de ningún otro tema, lo cual era cierto, y que lo cantaría bajo mi responsabilidad, a lo que García de las Casas acabó cediendo, tal vez por las dificultades técnicas y de tiempo que suponía para el programa y antes que eliminarme de antemano, accedió a que lo hiciera. Creo recordar las gotas de sudor frío perlándo su frente. Imagino que debió decir que no había ido por su despacho en toda la tarde y por eso no se había enterado. En cualquier caso, se lo agradecí y sigo haciéndolo.
Esa noche, a pesar de todo, canté “Mi voz es amor”.
Fui eliminado del “concurso”. 

Aún tengo en mi archivo un telegrama que recibí al día siguiente de Jose María de Juana y Camilo Sesto que también concursaba, en el que se lee: Pedro, pese a quien pese, eres magnífico.

Desde entonces dejé de aparecer en TVE durante tres años o cuatro.
Yo decidí dar un cambio inesperado a mi carrera en la música.

El gran público no se enteró. 

Solo se preguntaban y siguen preguntándose de vez en cuando: ¿Que habrá sido de Pedro Ruy-Blas después de A los que hirió el amor?

De ahí en adelante, son muchos los porqués y otras las historias.



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